Dolor muscular o articular: ¿cómo saber cuál estás sintiendo?

Dolor muscular o articular: ¿cómo saber cuál estás sintiendo?

A veces despertamos con el cuello rígido, sentimos las piernas cargadas después de entrenar o notamos una molestia en la rodilla al levantarnos de una silla. Sabemos que algo nos duele, pero no siempre podemos identificar de dónde viene.

¿Es el músculo? ¿Es la articulación? ¿Es simplemente cansancio o puede tratarse de una lesión?

Aunque algunas señales pueden orientarnos, no siempre es posible reconocer el origen del dolor únicamente por la sensación. Los músculos, tendones, ligamentos y articulaciones trabajan juntos, por lo que una molestia puede sentirse en una zona diferente a la estructura que realmente está afectada.

Aun así, conocer algunas diferencias puede ayudarnos a entender mejor lo que sentimos y decidir qué tipo de cuidado necesitamos.

¿Qué es el dolor muscular?

Los músculos son los tejidos que nos permiten movernos, mantener la postura y realizar actividades tan cotidianas como caminar, cargar una bolsa, levantar un brazo o permanecer sentados.

El dolor muscular suele aparecer después de exigirle al cuerpo más de lo habitual, mantener una postura durante demasiado tiempo o realizar un movimiento repetitivo.

Puede sentirse como:

  • Tensión o rigidez.
  • Cansancio localizado.
  • Sensibilidad al tocar la zona.
  • Ardor o molestia al mover el músculo.
  • Sensación de tener el cuerpo “cargado”.
  • Dolor en una zona relativamente amplia.

Entre sus causas frecuentes se encuentran el ejercicio intenso, las distensiones, los movimientos repetitivos, la tensión física y las lesiones menores.

Por ejemplo, es probable que la molestia sea principalmente muscular cuando aparece después de:

  • Aumentar el peso o la intensidad del entrenamiento.
  • Cargar objetos pesados.
  • Dormir en una posición incómoda.
  • Pasar varias horas frente al computador.
  • Realizar una actividad física a la que el cuerpo no está acostumbrado.
  • Mantener los hombros o el cuello tensionados durante mucho tiempo.

¿Qué es el dolor articular?

Las articulaciones son los puntos donde se unen dos o más huesos. Gracias a ellas podemos doblar las rodillas, mover los dedos, girar los hombros o flexionar los codos.

El dolor articular suele sentirse de forma más localizada alrededor de una articulación, como:

  • Rodillas.
  • Tobillos.
  • Muñecas.
  • Codos.
  • Hombros.
  • Dedos.
  • Caderas.

Puede estar acompañado de:

  • Rigidez.
  • Hinchazón.
  • Sensación de calor.
  • Enrojecimiento.
  • Dificultad para doblar o mover la articulación.
  • Dolor al apoyar peso sobre ella. 

El dolor articular puede aparecer por una lesión, un esguince, el uso repetitivo de la articulación, inflamación o diferentes condiciones de salud. Por eso, no todo dolor de rodilla, hombro o muñeca tiene la misma causa.

Pistas que pueden ayudarte a diferenciarlos

Estas señales no reemplazan una valoración profesional, pero pueden ayudarte a observar mejor tu cuerpo.

1. ¿En qué lugar sientes la molestia?

El dolor muscular suele sentirse sobre una parte más amplia del músculo. Por ejemplo, en buena parte del muslo, la pantorrilla, la espalda o el cuello.

El dolor articular tiende a concentrarse alrededor del punto donde se unen los huesos, como el centro o los lados de la rodilla, el tobillo, la muñeca o el codo.

Sin embargo, una molestia alrededor de una articulación también puede provenir de tendones, ligamentos o músculos cercanos. 

2. ¿Cómo describirías la sensación?

El dolor muscular puede sentirse como tensión, cansancio, ardor, calambre o sensibilidad al tocar.

El dolor articular suele describirse como una molestia más profunda y localizada, acompañada en algunos casos de rigidez, crujidos, inflamación o dificultad para mover la articulación.

3. ¿Qué ocurrió antes de que comenzara?

Pensar en lo que hiciste durante las horas o los días anteriores puede darte una pista.

Si realizaste una rutina nueva, cargaste peso o pasaste mucho tiempo en la misma postura, podría tratarse de una molestia muscular.

Si sufriste una caída, giraste bruscamente una rodilla o un tobillo, o la articulación comenzó a inflamarse, es importante considerar una lesión articular o de los tejidos que la rodean.

4. ¿El movimiento la mejora o la empeora?

Una molestia muscular leve puede disminuir poco a poco con movimiento suave, especialmente cuando está relacionada con tensión o rigidez.

En el dolor articular, algunos movimientos específicos pueden resultar más difíciles. Por ejemplo, doblar la rodilla, girar la muñeca, levantar el brazo o apoyar el peso del cuerpo.

Esta diferencia no es absoluta: tanto el dolor muscular como el articular pueden empeorar con ciertos movimientos.

¿Por qué duelen los músculos después de entrenar?

Es común sentir dolor uno o dos días después de comenzar una rutina, aumentar la intensidad del ejercicio o trabajar un grupo muscular que no utilizábamos con frecuencia.

Esta molestia suele conocerse como dolor muscular de aparición tardía. Puede sentirse como rigidez, sensibilidad y dificultad temporal para realizar ciertos movimientos.

Generalmente mejora después de algunos días. Durante ese tiempo, puede ayudar:

  • Realizar movimientos suaves.
  • Evitar entrenar intensamente la misma zona mientras esté muy sensible.
  • Retomar la actividad de forma gradual.
  • Darle al cuerpo suficiente tiempo para descansar.

Pero no todo dolor después del ejercicio es normal.

Una molestia que apareció repentinamente durante un movimiento, que es muy intensa, produce inflamación importante o impide utilizar la zona puede indicar una lesión y requiere mayor atención.

¿Qué puedes hacer cuando la molestia es leve?

Cuando no hubo un golpe fuerte y la molestia es leve, algunas medidas sencillas pueden ayudar:

Reduce temporalmente la actividad que la provocó

No siempre es necesario permanecer completamente quieto. En muchos casos, el descanso relativo consiste en evitar el movimiento que aumenta el dolor, mientras se mantienen actividades suaves que no empeoren la molestia.

Evita volver inmediatamente a la misma intensidad

Si el dolor apareció después del ejercicio, retomar la misma carga antes de recuperarte puede aumentar la molestia. Lo más recomendable es avanzar de manera gradual.

Observa si hay inflamación

Cuando la molestia apareció después de una lesión reciente y existe hinchazón, el frío puede utilizarse durante periodos cortos y con una tela que proteja la piel.

Cuando predomina la tensión o la rigidez y no existe una inflamación reciente, algunas personas encuentran más agradable el calor.

Acompaña la zona con movimientos suaves

Mover lentamente la zona, sin forzarla ni generar más dolor, puede ayudar a disminuir la sensación de rigidez. Si un movimiento aumenta claramente la molestia, es mejor detenerlo.

¿Qué aportan los productos corporales con sensación refrescante?

Algunos productos tópicos están formulados con ingredientes como mentol, alcanfor o salicilato de metilo. Estas sustancias se utilizan en diferentes fórmulas de aplicación externa destinadas al alivio temporal de molestias leves en músculos y articulaciones. [5]

El mentol genera una sensación de frescura al activar receptores de la piel relacionados con la percepción del frío. Esto puede producir una experiencia refrescante y ayudar a disminuir temporalmente la percepción de una molestia localizada.

Sin embargo, es importante entender sus límites:

  • La sensación refrescante no determina qué estructura está afectada.
  • Un producto tópico no corrige una lesión.
  • El alivio temporal no significa que la causa haya desaparecido.
  • Cada fórmula tiene concentraciones e indicaciones diferentes.
  • Siempre debe utilizarse de acuerdo con su etiqueta.

Estos productos no deben aplicarse sobre heridas, piel irritada o mucosas. Tampoco se recomienda combinarlos con calor directo, cubrirlos con vendajes ajustados ni utilizar una cantidad mayor a la indicada, ya que puede aumentar el riesgo de irritación o quemaduras. 

Si después de aplicarlos aparecen ardor intenso, inflamación de la piel o ampollas, se debe suspender su uso.

¿Cuándo es importante consultar?

Escuchar al cuerpo también significa reconocer cuándo una molestia necesita valoración profesional.

Consulta cuando:

  • El dolor es fuerte o apareció repentinamente.
  • Hubo una caída, golpe o movimiento brusco.
  • No puedes mover la articulación o apoyar peso.
  • Existe una hinchazón considerable.
  • La zona está roja o muy caliente.
  • Aparece fiebre.
  • Sientes hormigueo, entumecimiento o pérdida de fuerza.
  • La molestia empeora en lugar de mejorar.
  • El dolor se mantiene durante varios días o aparece frecuentemente.
  • No encuentras una causa clara.

Una articulación muy dolorosa, caliente, inflamada y acompañada de fiebre necesita atención médica oportuna.

En pocas palabras

El dolor muscular suele sentirse como tensión, cansancio o sensibilidad en una zona más amplia y puede aparecer después del ejercicio, el esfuerzo o una postura prolongada.

El dolor articular tiende a localizarse alrededor de una articulación y puede estar acompañado de rigidez, inflamación o dificultad para moverla.

Pero el cuerpo no siempre presenta señales tan exactas. Los músculos, tendones, ligamentos y articulaciones trabajan en conjunto, por lo que observar la intensidad, la duración y los síntomas que acompañan la molestia es tan importante como identificar el lugar donde duele.

En 7 Plantas creemos que aprender a escuchar lo que sentimos también es una forma de cuidarnos. Cuando conocemos mejor nuestro cuerpo, podemos acompañarlo con más conciencia y reconocer cuándo necesita descanso, un cuidado sencillo o la orientación de un profesional.

Fuentes consultadas

[1] Manual MSD. Dolor musculoesquelético y Dolor en una sola articulación.

[2] MedlinePlus, Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Dolores musculares.

[3] MedlinePlus, Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Dolor articular.

[4] MedlinePlus, Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Hinchazón articular.

[5] DailyMed, Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Información oficial de etiquetado de productos tópicos con mentol, alcanfor y salicilato de metilo.

[6] U.S. Food and Drug Administration. Casos poco frecuentes de quemaduras graves asociadas con analgésicos tópicos para músculos y articulaciones.

Aviso importante: Este contenido tiene fines educativos y no reemplaza una valoración, diagnóstico o tratamiento profesional.

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